Gracias, podcasters



Recuerdo esa sensación de nerviosismo y extrañeza al coger el micrófono y comenzar a hablar.
No. Recuerdo que me vino a la cabeza el montón de tonterías que hice hace muchos años con una grabadora. Hacía seriales, imitaciones de aviones de guerra, contaba chistes... Aún guardo alguna de estas cintas que ahora me harían ruborecer. Pero, qué divertido...
Recuerdo haber leído el comentario de Juanjo Navarro sobre los podcasts, comentando que no le terminaban de convencer. Entonces no les hice ningún caso.
Recuerdo, cuando ya aparecieron en varias bitácoras, haberme descargado comunicando y haber pensado: pufff, qué nivel.
Recuerdo haberme descargado triunfa en internet y punto y aparte y pensar, mosquis, aquí sí tengo el hueco, quiero explicar cosas, quiero mostrar mi (antigua) informática.
Y qué mejor comienzo que hablar de vivencias con antidiluvianos ordenadores, delante del micrófono, recordando las mismas sensaciones que experimentaba delante de la grabadora.
Parece mentira, pero te das cuenta de que existe gente a la que le interesan tus historias, tu informática olvidada, tus extraños temas (¿pero de qué estás hablando?)
Te das de alta en la lista y sientes la fuerza que transmiten tus ideas y las ideas de otros, y el mundo se mueve, avanza en una dirección. Charlas, comentas, discutes, hablas, te escuchan, escuchas...
Cruzas el charco, aprendes (y quieres aprender) modos de vida en otros países, aprendes (y quieres aprender) temas que antes odiabas, quieres dar y recibir.
Por más que escribiera sobre el entusiasmo que he observado en el mundo del podcasting hispano, me quedaría corto, muy corto. Lo mejor es que te conectas al SKype, o al Google Talk, o al TeamSpeak, o a lo que sea, y ahí tienes a los podcasters dispuestos a echar unas risas, a comentar las últimas noticias. Eso nunca te lo dará la radio.
Pasados los nervios iniciales, y después de grabar 5 ó 6 programas notas un bajón, te cuesta buscar temas, parece que es más complicado. Tardas un poco en sacar nuevos programas, pero al final lo haces. Sabes que la gente te está esperando, quieren oirte. Te das cuenta de que más que los temas, te quieren escuchar a ti, tú formas parte de ellos. No eres un locutor, eres un amigo, puedes ser el vecino. Da igual tu tartamudeo, tu "bueno...", tus silencios. Todos hablamos el mismo idioma en el mismo entorno. Nos entendemos a las mil maravillas.
Por todo ello, simplemente, gracias, podcasters. Gracias a todos. No dejaré de escucharos.

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Siempre nos quedará la VoIP

Simplemente gracias a ti también por dar tu punto de vista, por las buenas charlas via VoIP.
Aunque a mi no me has dado las gracias porque no me considero podcaster ;) ya lo sabes.

Salu2 y un abrazo (sin mariconadas).
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Desde el otro lado del espejo

Desde el otro lado del espejo veo que tal vez seamos muchos los que tengamos que darte las gracias a ti.

Tal vez seamos muchos los que escuchábamos tus podcast cuando ni siquiera habíamos empezado a hacer uno y, tal vez gracias a ti, terminamos cogiendo el micro y soltando cuatro chorradas.

Muchos, cual la Alicia de Lewis Carroll, gracias a ti pasamos al otro lado del espejo. Y ahora que lo hemos hecho, nos encontramos que tú te has vuelto al lado de donde salimos todos.

¡Joder, tío!. Déjate de chorradas y vuelve al lado donde está la diversión. Aquí se te echa de menos.

Ooye

¿Ese "no dejaré de escucharos" significa que "no voy a volver con mi podcast"? Grrr

Queremos oirte!!

Te das cuenta de que más que los temas, te quieren escuchar a ti, tú formas parte de ellos.

Pues eso es lo importante. Vuelveee!.

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